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Tenía unos diez u once años. Estaba en la salita de mi casa, aún en el piso bajo de Bami. Allí, mi escenario, en una balda de libros enganchada la bimba de mi bici, mi querido micrófono doméstico (que relevó a la maja sin mortero). El elemento fundamental: la música, que esta vez me traía la voz de Luz Casal interpretando Un año de amor. No se me olvida la sensación: mi padre abrió la puerta para decirme que salía un momento y yo estaba con la boca totalmente abierta, los brazos extendidos y los ojos cerrados, sí, era justo el momento final de la canción, cuando la palabra ’amor’ se alarga unos segundos.

Cuando me fui a vivir con Rubén la cosa cambió. Confieso que mientras estudié la carrera se me escapaba algún playback, pero en un apartamento de 30 metros cuadrados no había lugar donde cantar ni bailar.

Ahora me he propuesto deleitaros con todos esos playbacks que dejé de hacer durante estos últimos años. Inauguro con Pony Bravo, porque hacía tiempo que no los escuchaba y me mueven. Esto es solo un calentamiento, el show acaba de empezar: